jueves, 9 de mayo de 2013

CONCHA PÉREZ Y EL BARROQUISMO EXTREMO

El diablo es mujer, el título ya encandila. La sofisticadísima Marlene no podía cerrar mejor su etapa con Sternberg que con esta superlativa puesta escena, interpretar a una suerte de española pasada por el oropel de más extravagante Hollywood. Concha Pérez se ríe de los hombres en una Sevilla de cartón piedra en eterno carnaval. Josef Von Sternberg quiso despedirse de su creación, homenajeándola con una película hecha totalmente a su medida. Nunca Marlene lució más radiante, exultante y bellísimamente fotografiada. El vestuario hizo el resto; Travis Banton, el encargado del vestuario de la Paramount y modisto de la actriz, la arropó no con simples faralaes y vestidos de la España decimonónica sino que la trasportó a un mundo de ensoñaciones con un vestuario tan delirante y apoteósico que se erige en auténtico protagonista junto con la fotografía de la actriz en  la película. Exageradas peinetas, mantones cuajados de flecos, vestidos retorcidos de volantes y lunares surrealistas, capas, velos de traslucidas muselinas, sombreros delirantes, guantes, sombrillas y flores reventonas enmarcan a una Marlene que roza el estatus de diosa barroca, magistralmente esculpida por una fotografía que la eleva etéreamente al espacio de lo soñado, al territorio de lo estéticamente superior. El argumento de la película repite esquemas ya trillados en anteriores filmes: la protagonista ejerce su irredento oficio de apasionada y casquivana mujer que arrastra a los hombres a la auténtica locura, a la perdición por el amor o mejor dicho por la pasión. La Carmen cigarrera española descuartiza a los hombres con su caída de ojos, condenándolos al olvido. Ellos se sienten aún así afortunados de ser objeto de juego de la mujer-mantis religiosa, no dudan en entregarse a su bien pergeñado ritual; al final, podrán afirmar que sintieron el roce de la mujer que todos admiraban y deseaban. Concha Pérez esconde las esencias más perfectas del mito de la mujer fatal que el Romanticismo del XIX ya dejó claro. Lo romántico aderezado con lo sublime en la España de confetti y carnaval se unen en una perfecta simbiosis que da como resultado una película que ni en el más surrealista sueños del por otra parte genio Dalí podría haber imaginado. La censura pacata de la época en España prohibió el estreno de la película en nuestro pais, porque presentaba a la guardia civil como auténticas marionetas, una visión algo rocambolesca que Hollywood  daba de un país que seguía siendo tan exótico como exótico era que en plena Sevilla lloviera en tiempos de carnaval. Siempre se ha dicho que el descubridor de Marlene, el mago Sternberg, le dio a sus  musa su mejor película, al menos la película en que la actriz roza la perfección por su belleza; fue el canto del cisne de un director que aún rodaría otras películas en América pero que firmó con Concha Pérez su defunción como genio y como amante. Marlene reconoce en sus a ratos sinceras memorias, que El diablo es mujer era su película favorita, quizá reconociendo que ella aun siendo mujer (y diablo también), fue en esta suerte de artificio de barroquismo extremo, además una obra de arte, a la que siempre vuelven los ojos de los simples mortales.






martes, 7 de mayo de 2013

MARLENE ES MUCHO MÁS

21 años de la muerte de la diva, de la actriz, de la mujer...Marlene sigue sobrevolando el universo de los sueños de aquellos que aún quedan embobados de las viejas películas en la sala oscura. La presencia de la actriz, mito incuestionable ya de este viejo 7º arte, está más viva que nunca. Sus películas, nuevas siempre, siguen encandilando nuestras retinas, todavía asombradas. Marlene siempre ha sido y es más, su eterno enigma traspasa el celuloide y se queda mágicamente adherido a nuestra memoria; es sueño y como los sueños siempre retornan. El auténtico secreto de los sueños es su capacidad para levitar en nuestra mente sin perder un ápice de su verdadera relevancia. Las imágenes de Marlene, sus miradas en primerísimos y artísticos primeros planos, sus poses de majestuosa indiferencia y sus largas y estilizadas piernas llenan la pantalla, la película queda subsumida a ella, no importa más, ni argumentos y guiones desaforados ni diálogos aparentemente inverosímiles, sólo queda su presencia, su evanescente y singular presencia, como el recuerdo de un sueño al que siempre queremos volver por enigmático y surrealista. Pocas personalidades de la pantalla han traspasado la trivial y soez, a ratos, realidad para convertirse en materia onírica, sólo aprensible con la capacidad emocional que los sueños dan. Marlene es mucho más que una actriz, más o menos bien fotografiada, más o menos diseñada, estéticamente perfecta y calculadamente lanzada; Marlene es sin lugar a dudas materia onírica, difícilmente encasillable en un estereotipo femenino y cinematográfico. En ese misterio insondable radica su eterna presencia, su rabiosa y atemporal actualidad. Marlene, siempre lo dijimos, es mucho más.

lunes, 6 de mayo de 2013

21 AÑOS


Tal día como hoy, hace ya 21 años, fallecía en París Marlene Dietrich. Dos décadas sin Marlene, dos décadas recordando a una actriz y a una mujer que el tiempo agiganta. Recordémosla siempre con sus películas, con sus canciones, con sus eterna presencia. Por ti, Marlene.

viernes, 26 de abril de 2013

domingo, 21 de abril de 2013

MARLENE Y EL CIGARRILLO


El cigarrilo y Marlene

lunes, 8 de abril de 2013

SARA MONTIEL: DESCANSE EN PAZ

Ha muerto la actriz española (y manchega) Sara Montiel. La gran estrella se ha marchado de imprevisto en este día de primavera en que por fin luce el sol. Sara Montiel fue la primera y quizá la más grande actriz, mejor estrella, que pisó Hollywood y triunfó. Como artista, sólo cabe decir que fue tan exultantemente atrayente como bellísima. Fue la estrella sin duda que mejor representa la belleza española y el buen hacer español. Una luz se apaga en el pequeño firmamento de las estrellas latinas, una gran luminaria se enciende en el cielo de los ya fallecidos del séptimo arte.
Sara y Dietrich...curioso paralelismo. Las dos coincidieron en Hollywood, se conocieron y tuvieron, según cuenta Montiel en sus memorias, una estrecha amistad. Marlene le aconsejaba a la manchega universal el color rojo como tono que mejor le sentaba. Sara alternó con amigos, y amantes, de Dietrich en aquellos atractivos años de la posguerra mundial: Gary Cooper, Burt Lancaster con los que compartió cartel en películas memorables o con Marlon Brando, James Dean (la última fotografía de éste aun vivo, antes de morir en su coche, es con Sara Montiel) o con el mismísimo Hemingway, amigo y amante platónico de Dietrich, que le enseñó a fumar los puros habanos que Sara siempre amaneradamente lucía en su mano envuelta en volutas de humo. Era tan Montiel como Dietrich en su rotunda presencia. Sara fue la femme fatale que arrastraba a los hombres a la perdición o al amor imposible y trágico, su voz sinuosa y grave arrastraba las sílabas cuando susurrando cantaba canciones como Fumando espero (un título tan Dietrich, por otro lado)...En sus espectáculos de madurez quiso ser una artista en la estirpe de Dietrich, con su voz sensual, sus poses de divina e inmortal estrella y sus canciones de amores imposibles y de alocadas tigresas que suspiran de amor-pasión, acodadas con displicencia en una gran chaise longe. Marlene se despidió de las pantallas y quizá de la vida del oropel en Just a gigolo, interpretando a una madurísima condesa que regenta un exquisito club de decadentes gigolós que acompañan a gloriosas mujeres en sus últimos bailes; Sara Montiel se despidió de las cámaras en el vídeo musical de su hijo Zeus interpretando el papel de una gloriosa actriz rodeada de gigolós semidesnudos que bailan alrededor de la estrella, en un ambiente de discotequeras luces y pasiones. Paralelismos, coincidencias de dos mujeres que ante todo coincidieron en algo tan simple y a la vez difícil como fue ser enteramente libres toda sus vida,  genuinamente ellas, derribando obstáculos y siendo lo que ellas querían en todo momento, pasándose críticas, presiones, leyendas y mitos por el orificio humeante de las volutas de sus cigarrillos. ¡Ah! y además era manchega de pro, que no es cualquier cosa. Descanse en paz.



domingo, 31 de marzo de 2013

BOWIE Y LA CONDESA

En Londres estos días podemos disfrutar de una exposición de la trayectoria del cantante David Bowie. El mítico artista, con disco recién estrenado tras años sin editar nada, compartió película con Marlene o quizá no, como según cuentan las crónicas que detallan cómo las escenas que Dietrich rodó las hizo en París y la película se rodó en...Berlín ¿Llegaron a verse, a conocerse, a reflejarse en un espejo dual, estas dos grandes estrellas?. Bowie siempre admiró a Dietrich. En la época del glam rock quién mejor podía servir de inspiración para la sofisticación de la ambigüedad que una artista que ya en sus inicios había jugado con la androginia y las plumas del oropel y el glamour. El cantante hizo de su vestuario en los inicios de los setenta un claro homenaje a Dietrich y sus plumas; Bowie cantaba como un alienígena tocado con la boa emplumada como si de un dandi que emulara a Dietrich se tratara, pasado por el rock colorido y sofisticado. Estas dos rara avis se cruzaron, o quiza no, en la mítica y última película de Marlene, Just a gigolo, la condesa cantaba melancólicamente en un bar nocturno la canción que da título a la película mientras Bowie escuchaba triste y apesadumbrado. Dos personas-personajes que hicieron de su vida un verdadero homenaje a la libertad, entendida como "siempre he hecho lo que he querido" y las plumas que les arropaban así lo demuestran

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miércoles, 27 de febrero de 2013

PASEN Y VEAN

En próximas entradas iniciaremos o reiniciaremos comentarios, opiniones y diversos apuntes sobre las películas de Marlene. Sin animo de ser demasiado rigurosos para que de esta forma siempre quede algo que decir sobre la obra de Dietrich. Serán impresiones, vagas a veces, intensas otras, esperemos que interesantes siempre o al menos sugerentes. No pretendemos más que propiciar que aquellos que no conocen aún las películas de nuestra admirada Marlene se acerquen a ellas; quienes ya las conocen podrán recordarlas y desear revisarlas de nuevo. El legado Dietrich siempre ocupará nuestros desvelos y vosotros, admiradores y curiosos, sois, somos, quienes debemos mantenerlo en pie con nuestros emocionados recuerdos. Pasen y vean, opinen, comenten y ante todo, eso siempre, emociónense si más. El arte sólo requiere eso.

martes, 19 de febrero de 2013

LOS OJOS DE MARLENE, LA MIRADA DE DIETRICH



Es quizá la mirada de Marlene, la que cautiva sin duda desde la pantalla. Sus ojos, reconocibles y emblemáticos, no dejan indiferente a ningún espectador. Curioso es como el arte de la luz y de la mirada encontró en Marlene y en otros actores y actrices sus mejores artistas. Los ojos de Marlene, la mirada de Dietrich. Embeleso y magnetismo que nos arroba...Un hechizo tras la cámara y en la pantalla.

martes, 5 de febrero de 2013

LA VISIÓN DE CECIL BEATON

Un primer plano de Dietrich fotografiada por Cecil Beaton en 1935

domingo, 3 de febrero de 2013

domingo, 27 de enero de 2013

TESTIGO DE CARGO EN TEATRO

Testigo de cargo tiene su versión teatral en España. La trama judicial ideada por la exitosa Agatha Christie, que llevó al cine el gran Billy Wilder en 1957 con Marlene interpretando el papel de Christine Vole, tiene su puesta en escena en un teatro madrileño. El papel que interpretó Marlene en la pantalla es interpretado ahora por Paca Gabaldón, excelente actriz que seguro le imprime ese toque misterioso que el papel requiere. El personaje que interpretó Charles Laughton, el irredimible abogado que destapa la trama, es interpretado esta vez por Manuel Galiana, actor de carácter que seguro no defrauda.

jueves, 24 de enero de 2013

viernes, 18 de enero de 2013

LA DAMA DEL SALOON

Una gran dama en el lejano oeste.

viernes, 11 de enero de 2013

sábado, 5 de enero de 2013

CHISTERA DIETRICH

Tan curioso como la asociaciones que el cine ha propiciado siempre: una chistera, sombrero de copa y la imagen se "marleniza". Pocas veces un complemento (tan masculino en principio) se asocia a una mujer y a una actriz como la chistera a Marlene. Un guante aterciopelado negro a Rita, una vaporosa falda plisada a Marilyn y quizá un vestido sureño a una Vivien Leigh en estado de gracia...sí, prendas y complementos asociados a la actriz, al personaje: a Gilda, a la vecina de arriba o a la caprichosa Escarlata, cierto, pero éstos en otra mujer se asocian a la actriz, al personaje, reconocibles, recordables; en Marlene y su chistera la cosa es bien distinta. La chistera está irremediablemente unida a ella, es ponérsela cualquiera y se "marleniza", vemos a la persona, a la actriz y el recuerdo de Dietrich. Nunca una prenda, un complemento, como digo en principio de la elegancia masculina del XIX, se transmutó de tal forma y se asoció a una actriz y a una especial elegancia (femenina) identificando a quien la lleva como una nueva Marlene, con sólo tocarse con un simple sombrero. Chisteras, mujeres y moda, sin duda, toque Dietrich.







viernes, 4 de enero de 2013

miércoles, 2 de enero de 2013

jueves, 27 de diciembre de 2012

ANIVERSARIO EN NUESTRAS VIDAS

Tal día como hoy hace ya 111 años nacía en Berlín Marlene Dietrich, más de un siglo ya y aún pervive en nuestra retina como la gran mujer que fue, y sigue siendo. Marlene, allá donde estés, recibe el recuerdo de éstos que aquí siguen admirando tu descomunal legado. Siempre estarás en nuestras vidas.

jueves, 20 de diciembre de 2012

HOMBRES Y MUJERES O VICEVERSA

Sieber, Cooper, Grant, Welles, Hemingway, Remarque, Wayne, Stewart, MacMurray, Ferrer, Laughton, Power, Garbo, West, Temple, Garland, Piaf, Reagan, Brynner, Gabin, Bacharach, Bowie...

martes, 18 de diciembre de 2012

lunes, 10 de diciembre de 2012

EL SONIDO EN EL MUDO

En los años en que aún las películas se miraban y admiraban , en que el sonido era un aditamento que el público no podía imaginar que pudiera existir, las películas se hacían acompañar por acompañamiento musical in situ, en la misma sala de proyección. Orquestas, a menudo colosales, perlaban y acompañaban las imágenes que los asombrados espectadores veían en la pantalla. ¿Podemos imaginar las bandas sonoras de las primeras películas mudas de Marlene en Alemania? Seguramente serían melodías a menudo acompañadas de pianolas, tecleantes y enfáticas, tubas y trombones en los momentos algidos y fraseos de violines en los momentos de sentimentales y candorosos amoríos. ¿Se conservan estas partituras? Quizá los guiones iban acompañados de éstas, con sus claves y sus orquestaciones para la gran pantalla. Cuando por fin el cine tomó la palabra, Marlene se hizo oír, su voz magnética fraseaba diálogos y entonaba pícaras o melancólicas canciones. La música se dejaba oír, la voz también y el cine sonoro comenzaba su andadura en los treinta.

jueves, 6 de diciembre de 2012

domingo, 25 de noviembre de 2012

lunes, 12 de noviembre de 2012

lunes, 5 de noviembre de 2012

domingo, 21 de octubre de 2012

viernes, 19 de octubre de 2012

miércoles, 10 de octubre de 2012

UNA FEMME FATALE EN EL OESTE

Marlene-Frenchy, una nueva vuelta de tuerca de la femme fatale. Marlene podía permitirse esos lujos, vedados quizá para otra estrella. ¿Marlene la de la mirada de soslayo, entrevista entre las brumas del cigarrillo, podía interpretar a una disoluta cantante de saloon, antítesis de la misteriosa come-hombres que ella representaba a las mil maravillas? Sí, decididamente sí, y además no desentonar en absoluto en el papel. Es quizá la paradoja del mito, la cara y la cruz de una todoterreno que tanto podía amedrentar con sus caída de ojos al más envalentonado caballero como reírse de ellos y hasta de ella misma en deliciosas comedias como Arizona. Es Marlene la actriz total, creíble y verosímil sin dejar de ser Dietrich, tanto en el más denso melodrama como en la más trivial comedia. Garbo lo intentó en una de sus últimas películas, hasta se reía, quién lo diría, en Ninotchka pero el envaramiento de la enviada rusa no nos hacía demasiado reírnos y menos aún tomárnosla a risa. Con Marlene podemos reír, sin duda, con esos latigazos chispeantes que entrecruza con James Stewart en Arizona, diáologos tan sencillamente maravillosos e irónicos que sonreímos, reímos y seguimos viendo a Dietrich. ¿Qué actriz podía interpretar drama, comedia y mantener intacta su imagen, su mito?


viernes, 5 de octubre de 2012

SUEÑO Y REALIDAD: CONCHA EN SEVILLA

Una belleza española no se desmaquilla ni siquiera cuando llueve y menos aún en Sevilla, donde, paradojas de la vida, casi nunca llueve. Es Concha Dietrich y la España de pandereta y galanes donjuanescos que persiguen a las damas en carnavales nevados de confetti. La mujer y el pelele...nunca una sevillana de pro se hizo tanto rogar mientras aireaba sus faralaes en una Sevilla de cartón piedra vista por el mago de la luz y el barroquismo extremo como fue Sternberg. Quien quiera ver a Marlene, Concha o quienquiera que baja por las escaleras del palacete de carnaval que abre la película que acuda y disfrute de El diablo es mujer. Es Dietrich y sólo ella quien llena la pantalla que imaginamos gigantesca, su cara-máscara se come el rectángulo del celuloide y nos deja boquiabiertos porque hemos asistido al milagro del arte sin fisuras. ¿Quién quiere más? Disfrutemos de Concha Dietrich y después, si es posible, visitemos Sevilla. El sueño se funde irremisiblemente con la realidad.


miércoles, 3 de octubre de 2012

EL ENIGMA DIETRICH

Lola-Lola se contonea con displicencia, su público se vuelca aunque ella actúe como quien no quiere recibir el beneplácito de la audiencia. Ella sólo usa la escena para airear sus deseos, su identidad pícara, no quiere "actuar" para ser aplaudida como una artista más: sus números en el antro del Angel azul son una especie de terapia memorística en que la artista se sincera consigo misma y con aquellos que quieran escucharla y verla. Así lo hizo con su mentor, quien quedó hechizado por aquella gordezuela mujer que no hacía lo posible para encarnar a la protagonista que Sternberg tenía en mente. Esa falta de interés (¿aparente?) obró el milagro de la elección: el director quedó prendado y la leyenda comenzó. Al fin y al cabo, la actriz sólo quería presentarse como mujer sin rogar nada a nadie. Con el paso de los años, la mujer se dedicó a su oficio de "actriz", cumplió con su trabajo y le dio a su público lo que demandaba; su espíritu prusiano y su vena alemana eran evidentes. El trabajo lo primero, el sex-appeal venía por añadidura: quien lo tenía innatamente sólo debía trabajar para perfeccionarlo y éste afloraba sin reservas. Marlene lo decía con total sinceridad y no parece que fuera una pose o una frase que desmitificara su propia leyenda: "Sólo doy a mi público lo que él demanda" o algo parecido...¿Quién en su trabajo se da todo él/ella en cuerpo y alma y el resultado es arte puro en esencia y magia? La fría alemana (aparentemente) trabajó, se mostró, y su público hizo el resto: su poder de atracción surgía de su entregado trabajo. ¿Quién podría lograr tal hazaña sin parpadear siquiera? El enigma Dietrich.

domingo, 30 de septiembre de 2012

UNA DANZARINA ORIENTAL

Una odalisca en el lejano Oriente...Marlene o Jamilla, la alemana de seriedad prusiana reconvertida en hurí de los siete velos. El rabioso color de El príncipe mendigo nos trae a una madura Marlene en una Arabia de cartón piedra. Jamilla, recostada en edulcorados canapes, se dedica a retocar su apoteósico peinado trufado de arabescos. Nunca diosa occidental se dejó tentar y transformar a la moda oriental de tal forma. Jamilla se abanica, ríe, retoza en la chaise-longue y en contadas ocasiones canta, susurrando a la luz de la luna y...baila. Nunca antes, que recordemos, habíamos visto a Marlene surcar los aires coreográficamente hablando; Marlene era una belleza estática, fotográfica; sólo la vimos contonearse en El angel azul, como movimiento más cercano al baile y andar rítmicamente sobre la barra del saloon de Arizona mientras cantaba a los chicos de la habitación de atrás, pero bailar, contonearse, girar y adoptar poses de danzarina clásica, nunca y aquí, en la Arabia más azucarada, Marlene nos invita a una suerte de coreografía teatral y mágica, un antecedente de las poses amaneradas del posterior Vogue que la sabia Madonna puso de moda en los ochenta. Su baile es digno de un público de jeques, princesas varias y toda la corte de las mil y una noches. Una delicia de danza y de película.



martes, 25 de septiembre de 2012

domingo, 23 de septiembre de 2012

HECHIZO SELVÁTICO

El hot voodoo es una suerte de hechizo que el gorila trasmutado en mujer nos susurra rítmicamente en una actuación antológica. Nunca un gorila peludo se transformó en tan bella criatura. La orquesta perla los sonidos africanos como una suerte de mantra de iniciación colectiva y los indígenas coreografían una especie de rito pagano. Patea la sala y el escenario un animal peludo, antecesor del humano más salvaje; con suave contoneo se desnuda literalmente, no es carne lo que vemos, es una mujer que se toca con una rizada y angelical peluca, sus vestido brillante refulge e incita. El peludo mono se ha transmutado, la fiera se convierte en la bella que hechiza con su frenético canto africano. Los tambores resuenan en la selva en la que se ha producido la magia de la transformación.

jueves, 20 de septiembre de 2012

CHRISTINE VOLE TIENE UN SECRETO

Christine Vole tiene un secreto o quizá no, es demasiado sincera con sus sentimientos que al decir la verdad parece mentir o al contrario. Ese juego de mentiras y verdades retuerce esta magnífica película que Billy Wilder brindó a su actriz más querida. Marlene está soberbia en un papel nada fácil, sin duda hubiera sido un óscar merecidísimo, una actriz en estado de gracia. Quizá podríamos afirmar que es el papel más completo que Marlene hizo, pudo lucir todas sus cualidades dramáticas sin temor a caer en la exageración o la impostación. Christine tiene un secreto, un secreto de amor, como casi todos los grandes secretos y ella, ferrea alemana, lo guarda con prusiana y amorosa sapiencia. Las escenas finales del filme son antológicas, su presencia tocada con boina y traje de chaqueta llena cualquier gigantesca pantalla, nunca una mujer (que nos perdone Garbo y Monroe) se adueñó con una mirada y tal presencia de la sala oscura. Sus gestos, su dicción inglesa con el toque alemán llenan cualquier tratado de buen cine. Pasen y vean, Christine tiene un secreto y nosotros no lo conoceremos hasta los últimos fotogramas.

lunes, 17 de septiembre de 2012

EL AMOR EN EL DESIERTO

El amor lo vence todo, incluso a las más abrasadoras arenas del desierto. Marlene camina tras su hombre, descalza, desposeída de sus tacones, pisando fuerte tras un Gary Cooper en estado de gracia. Marruecos es un canto sublime del más loco amor; la peripecia del soldado destinado en el torrido Sahara queda como un canto de amor de cine, de amor de fábula, no por tópico, menos cierto. Amy Jolly viaja desde París a Marruecos para olvidar un pasado tempestuoso, en la ciudad de Mogador vivirá dos relaciones a cual más turbulenta e irregular; los vértices de un triángulo no precisamente equilatero se tambalean hacia el final de la película con las arenas desérticas arropando al legionario seguido por la más inolvidable mujer que surcara ese territorio inhóspito. No podía ser de otra forma.

domingo, 16 de septiembre de 2012

JUAN GYENES Y LA COTIDIANEIDAD DE LA ESTRELLA


En la Biblioteca Nacional en Madrid se inaugura estos días una exposición retrospectiva del fotógrafo húngaro, afincado en España, Juan Gyenes. Poco conocido en el exterior, el fotógrafo puso ante su cámara a personajes y famosos de la posguerra española. Además retrató a iconos del más dorado Hollywood como Grace Kelly, Omar Sharif, Charles Chaplin, Charlton Heston y sí, Marlene Dietrich en 1937, en un retrato desconocido de especial belleza cotidiana.

sábado, 15 de septiembre de 2012

LA ARTIFICIOSIDAD DE LO NATURAL (O AL REVÉS)

Marlene, la artificiosidad de lo natural o la naturalidad de lo artificioso...Toda obra de arte parte de la realidad, la retoca, exagera, caricaturiza y en última instancia extrema sus cualidades llevándola a otra realidad bien difertente de la que partió. Marlene aprovechándose de su particular naturalidad y no digamos los directores que la moldearon, con Sternberg a la cabeza, transformó su propia materia artística en pura artificiosidad; devolvió una realidad trastocada, extrema y límite. Como Alicia cuando atravesó el espejo encontró un mundo diferente, reflejo invertido del "nuestro", Marlene y quienes jugaron con su materia artística, atravesó su particular espejo y nos devolvió una invención tan naturalmente artificial que bien prodría ser también artificialmente natural, quién sabe. Vida y arte se funden en este juego de espejos cóncavos y convexos, se entremezclan, uno no sabe dónde empieza la vida y dónde termina la ficción, dónde está la naturalidad y dónde la quimera: quizá la excesiva mitificación de Marlene radique en ese juego de contrastes naturalidad-artificiosidad, quizá vida y arte están tan confusamente hilvanados que es difícil sondear el fondo y entrever su esencia de mito. Nunca se llegará a desvelar ese juego que la mitifica sin atisbos de agotarse en el tiempo. Marlene siempre será más.